Compresión (I) ¿Para qué?

10.09.2020

Amo los compresores y todo lo que podemos hacer con ellos para manipular el audio. Sin embargo, a pesar de que la forma de usarlos y combinarlos es prácticamente infinita, siempre es útil recordar para qué en realidad los queremos emplear y cómo están afectando nuestro audio. Acá van tres de los motivos principales por los cuales comprimimos:

Uno.

Para controlar la dinámica. Podemos atenuar sólo los momentos más altos de una performance, o poner una leve resistencia hacia abajo en toda la interpretación. Esto último ayuda a aumentar la musicalidad agregando densidad, mayor sonoridad o loudness, y potencia. Y además, por supuesto, ayuda a levantar los detalles más sutiles en un track. Si en cambio sólo lo usamos para mantener bajo control los momentos más altos, entonces nuestro objetivo es controlar los picos y evitar así sobrecargas o clips.


Dos.

Los compresores, debido a sus componentes electrónicos nos permiten modificar el tono, el color de la señal. Y esto a veces incluso termina afectando cómo percibimos la intención y el feel o la emoción de un instrumento o una voz. Algunos compresores, como el Manley Vari Mu, proporcionan (de forma sutil o muy notoria, de acuerdo a mi seteo) armónicos de rango medio-bajo que enriquecen la sensación de profundidad y complejidad musical. Otros compresores, como el Universal Audio 1176, pueden agregar distorsión armónica en el rango medio y de alta frecuencia, y hacer que un sonido sea más agresivo o salga hacia el frente en una mezcla. Las válvulas, los transformadores y los transistores imparten un carácter al sonido de los compresores que va más allá del simple control dinámico.


Tres.

Dado que la compresión afecta la envolvente (ataque, caída inicial, sustain y release) de un sonido, podemos ajustar la compresión para mantener ese sustain, y resaltar por ejemplo el tono de una habitación y su reverberación natural. O podemos hacer lento el ataque del compresor y de esa forma agregar energía al ataque de un sonido. Estos procesos que alteran la envolvente pueden incluso afectar la forma en que se siente una interpretación al lado de otros instrumentos. Por ejemplo, bajar o eliminar el ataque  de un redoblante va a hacer que el toque sea más relajado, e incluso se sienta casi por detrás del tiempo. O enfatizar el ataque de un bajo, además de dar más punch, podría hacer que el toque se sienta un poquito adelante del tiempo y que la interpretación sea entonces más agresiva.